Te vi crecer junto al sueño de que estuvieras ahí,
y comencé a creer que me salvaría el amanecer de tu vida.
Construí castillos mientras escribía tu venida,
y mi mano fría buscaba tu calor que ya imaginaba…que no llegaría.
Porque cuando todo comenzaba a configurar lo inesperadamente hermoso,
el sendero que elegí cuando no te esperaba
volvió a castigarme y a robarte de mis brazos cuna.
Yo tenía un cuento que contarte,
tenía mis espadas ya cansadas,
un corcel imaginario,
muchos miedos para vencer contigo.
Tenía un beso cada noche,
la estufa prendida en las mañanas,
una palabra tranquilizadora por las noches,
un helado de domingo en los veranos.
Tenía una lágrima para cuando crecieras,
un pecho abierto para cuando creyeras,
las manos de algodón para cuando perdieras,
un silencio eterno para cuando te fueras.
Y todo se torna tan triste,
ahora que todo lo encierro en el baúl de lo imposible.
7 comentarios:
Me arrugaste creo que el ventrículo izquierdo...ohhh que apretao lo tengo. Me duele el pecho, tanto que punza hasta mi cara, roja de haber sentido tanto, y tan fuerte este poema que demasiado demoró en llegar...
Abrazo!
(y...considere que todo, todo sucede por alguna razón, aunque jamás (ni siquiera el inconsciente) lleguemos a sospechar cual es...
bueno, como aprender a ambicionar la gratitud de lo que se tiene, todo el rato. No creerse que no, si no has sido, será y tu serás con la insospechada conciencia del amor que puedes dar y que solo estará.
Por qué no gas escrito nada más?
Te encontré por casualidad y me has gustado... espero leer algo más pronto.
desde México saludos!
¿ya y cuando de nuevo más?, cuando te removera la tristeza, para que aparesca en tu discurso lo que he perdido. ah?
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