Desnudarse ante la cama vacía,
es como vaciar las esperanzas que quedaron antes que viniera la sombra
inmiscuyéndose entre la luz que hace segundos regalaban tus ojos.
Es creer en esta oscuridad absurda que ya no queda nada,
sabiendo que tienes tanto para regalarme.
Es conocer el miedo,
es navegar entre tus pairos,
es desconocer el rumbo fijo,
es embarcarse en los segundos.
Es tanto de nada,
y es tan todo de lo que siempre sueño,
que la poesía se vuelve absurda
observando que vive entre la distancia de tu labio superior hasta tu labio inferior.
Ahí se envuelve el misterio de mis noches desveladas.
Y hoy la encuentro.
Pero te encuentro en medio de tus miedos.
Y yo queriendo la lucha que espere y ya no esperaba.
Y yo soñando los sueños que ya no tenían ventanas
para mirar el mar de las olas que revientan cuando aparece tu beso.
Y yo queriendo ser libre,
y tú aferrándote al yugo.
Y yo amándote tanto que solo se escribir este absurdo.